Mercado laboral
Empleo informal en Uruguay: tendencias entre 2018 y 2024
Seis años de microdatos de la Encuesta Continua de Hogares revelan avances reales pero desiguales en la formalización del mercado laboral uruguayo.
La reducción de la informalidad: un avance con matices
Entre 2018 y 2024, Uruguay redujo su tasa de empleo informal del 24,8 % al 20,9 %, según los microdatos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) procesados por el INE. Ese descenso de casi cuatro puntos porcentuales representa aproximadamente 55.000 trabajadores que pasaron a contar con cobertura del Banco de Previsión Social, aportes jubilatorios y acceso al seguro de salud. Sin embargo, el agregado nacional oculta disparidades importantes. En Montevideo, la informalidad se sitúa en torno al 17 %, mientras que en departamentos como Artigas y Rivera supera el 35 %. La brecha entre el interior profundo y la capital no se ha cerrado en el período analizado; en algunos departamentos incluso se amplió levemente entre 2021 y 2023, coincidiendo con la retracción de programas de empleo público de emergencia que habían sostenido artificialmente la cobertura social. El sector de la construcción y el trabajo doméstico concentran la mayor proporción de informalidad: juntos explican cerca del 40 % del empleo informal total del país, pese a representar menos del 18 % del empleo total.
Factores estructurales que frenan la formalización plena
La formalización no depende solo de la voluntad empresarial ni de la fiscalización del Ministerio de Trabajo: está condicionada por la estructura productiva de cada sector. En el agro, el empleo zafral dificulta la inscripción continua en el BPS; en el comercio minorista de barrio, los márgenes estrechos desincentivan el cumplimiento de aportes. Las reformas al monotributo social rural y la ampliación del régimen simplificado para pequeños contribuyentes han ayudado en el margen, pero los datos de la ECH muestran que su impacto se concentra en los estratos de ingresos medios-bajos y no alcanza al núcleo duro de la informalidad, compuesto por trabajadores en situación de mayor vulnerabilidad. Para que la tendencia decreciente sea sostenible, los especialistas del mercado laboral señalan que deben combinarse incentivos tributarios diferenciados, fiscalización selectiva con criterios de riesgo y políticas activas de empleo que eleven la productividad en los sectores rezagados. Ninguna de estas herramientas es suficiente por sí sola.
